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Si bien su utilización más habitual y conocida es la cirugía de la vesícula biliar (colecistectomía), en la actualidad el desarrollo de la técnica ha hecho que se utilice en gran número de patologías y especialidades: círugía del reflujo gastroesofágico, estómago, obesidad, diverticulitis, enfermedad pancreática, cirugía hepática, bazo, suprarrenales.
También es utilizada en la valoración del paciente politraumatizado, las hernias inguinales, abdomen agudo, cirugía pediátrica y fetal, cirugía vascular, ginecológica, etc.
En la actualidad no existe contraindicación absoluta para realizar este tipo de cirugía. Como contraindicaciones relativas se pueden considerar las siguientes:
Se realiza en quirófano y habitualmente requiere la administración de anestesia general.
Técnicamente consiste en crear un espacio a nivel abdominal tras la introducción de un gas (CO2). En otros casos se realiza con ayuda de un instrumental de tracción de la pared abdominal o combinando ambos).
Realizando pequeñas incisiones en el abdomen y por unos trócares de diferentes diámetros (2, 5, 10, 12 ó 15 mm) introduciremos una cámara conectada a una televisión a través de la cual seguiremos la intervención y el instrumental necesario para realizar las diferentes maniobras de disección, corte, sutura, etc. que precisemos en la intervención.
El paciente presentará entre otros beneficios:
Otras ventajas biológicas derivadas de la técnica son:
A pesar de una correcta técnica quirúrgica pueden presentarse complicaciones, tanto derivadas del tipo de intervención realizada como específicas del abordaje laparoscópico. Dentro de estas últimas: enfisema subcutáneo (extensión del gas a nivel del tejido subcutáneo), neumotórax, embolia gaseosa, trombosis a nivel de las extremidades inferiores, dolores referidos habitualmente al hombro, lesiones producidas al introducir los trócares o por el propio instrumental, hipotermia, etc.
Estas complicaciones generalmente se resuelven con tratamiento médico aunque dependiendo de las mismas pueden requerir una reintervención. Un tema controvertido y aún no resuelto es el riesgo de diseminación tumoral en patología maligna tras este tipo de abordaje.